Etiquetas

jueves, 10 de noviembre de 2011

Una vida perra

 Voy a contar la historia de una gran amigo :

 Nació en un lugar muy acogedor, con una buena madre y afortunadamente sus primeros momentos de vida las compartió con sus hermanos.
 Estar al cobijo de la madre le suponía un momento muy grato y placentero, había seguridad y no existía ningún problema ni preocupación.
 Llegó un momento traumático, alguien lo arrebató de su madre y hermanos y fue trasladado a un lugar desconocido, no sabía que pasaba ni el motivo por el que lo hicieron, pero ya no tenía a su madre al lado que lo mimara ni a sus hermanos con quien jugar.

Pasó el tiempo y aquel nuevo hogar empezó a gustarle, comenzó a sentirse seguro y alegre, ya que todo el mundo en aquella casa jugaban con él, lo mimaban como lo hacia su madre y era el centro de atención en la casa, le pusieron el nombre " Tobi ", ¡si, era un cachorro de perro !.

Nació con el cariño de una madre y la compañía de unos buenos hermanos.

 Cada vez que venían sus amos le recibía con ladridos y un movimiento de cola muy elegante, siempre era acariciado, jugaban con el a cada rato. Ya no se acordaba de su madre ni de sus hermanos, ya que en aquel hogar se lo daban todo, y era tanto que la comida que le daban era especial, también recibía baños semanales y lo peinaban, era el amo de la casa, no necesitaba absolutamente nada.
 Gracias a la alimentación y los cuidados recibidos empezó a crecer de una forma descomunal, él creía que la vida le ha sonreído, porque no pasaba un día que no tuviera la máxima atención por parte de los dueños.

El perro era un derroche de belleza para propios y extraños.

 Empezó a crecer demasiado y aunque le parecía que era bueno, para los dueños empezó a ser un inconveniente, ya que dentro de la casa era muy complicado tenerlo. Cuando era cachorro lo tenían dentro de la casa, pero con ese tamaño tuvieron que dejarlo en el jardín de la casa, el primer problema que tubo " Tobi " fue el estar por primera vez amarrado al lado de la caseta, ya que se pasaban todo el día trabajando y no lo podían tener suelto en el jardín, ni mucho menos dejarlo suelto por la noche, ya que podría escaparse. Como los dueños venían cansados escasamente jugaban con " Tobi ", solamente lo soltaban un rato dentro del jardín y luego lo volvían a amarrar. 
 Empezó a ser rutinario, el hecho de que " Tobi " les seguía ladrando y moviendo la cola cuando llegaban no dejaba de ser igual que todos los días, solo lo soltaban un rato y luego volvía a ser amarrado.

Su vida empezó a ser una espera hasta la llegada de los amos para corretear y jugar.


 Los amos de " Tobi " empezaron a no tener tiempo ninguno para dedicárselo por el trabajo, por lo que cuando llegaban a la casa ya ni si quiera lo soltaban para que pudiera corretear por el jardín, aun así el siempre les recibía con unos ladridos de alegría y unos movimientos de cola que ya no era normal de lo rápido que se movía.
 Parecía que su presencia ya no era necesaria, empezaron sus amos a ser indiferentes con él. No lo bañaban todos los fines de semana, ni siquiera lo peinaban, practicamente era una especie de objeto viviente en una esquina del jardín, y eso " Tobi " no lo entendía, ya que era un perro fuerte y de un pelaje muy bonito, pero parecía que eso a los amos ya no les importaba.

Llegaban muy tarde a la casa después del trabajo y no le dedicaban tiempo alguno al perro.

 Llegó un día un tanto extraño para " Tobi ", porque veía que sus amos preparaban el vehículo con muchas cosas y cada vez que lo hacían lo miraban y empezaban a hablar sobre el. No entendía el perro que pasaba, pero parecía muy divertido, posiblemente esas miradas y conversaciones le auguraban un gran momento.
 Ese día no se hizo esperar, por la mañana salieron los amos del perro y lo recogieron, estaba pletórico de alegría aquel animal, eso para el significaba una diversión inmensa, el compartir algo nuevo con sus dueños. Ese perro brincaba de felicidad y con esa actitud entró ávido en el maletero de sus amos, alegre por las sorpresas que le esperaba.

Tenían preparado el vehículo con maletas para una temporada vacacional.

 Pasó como unas dos horas dentro del vehículo con sus amos, ese perro jadeaba contento de su sorpresa cuando detienen el coche en un descampado. Pensó que era un lugar donde poder corretear y jugar con sus amos, era la gran oportunidad que tenía de demostrar su esbeltez y enorgullecerlos de todos sus atributos como buen y fiel perro. Unos segundos después de estar correteando vio como el vehículo de los amos seguía la marcha, pensó que era una parte del juego y empezó a correr detrás de sus amos, pero le fue imposible seguirlos. Aun así siguió corriendo detrás de la dirección donde se fue inútilmente, ya que se les perdió de vista.

Por mucho que corriera le fue imposible alcanzar a sus amos.

 Durante horas vagó " Tobi " sin un rumbo fijo, no veía a sus amos por ninguna parte, lo que le pareció un juego se convirtió en una pesadilla. No sabía a donde ir porque el lugar donde estaba no le era nada conocido. Tenía sed y hambre y no sabía que hacer, ya que sus amables amos siempre estaban pendiente de ese menester.
 Era ya muy de noche y a " Tobi " le parecía que algo no iba bien, su búsqueda era infructuosa. Por donde fuera todo le parecía extraño y no era agradable para él estar con hambre sed y frío, para encima no saber a donde ir.
 Al rato " Tobi " vio unas luces de un vehículo que se acercaba a el. Creyó que eran sus amos que regresaban a por él porque se habían olvidado. Se puso muy contento, ladraba y movía la cola como nunca, creía que eran ellos y se fue corriendo a recibirlos como merecían, pero no entendía porque el coche no aminoraba la marcha, ya que se acercaba a la misma velocidad. Parece que no lo ven y se puso delante para que se dieran cuenta de su presencia.
¡ No, no era el coche de sus amos ! ¡ No para !
 Fin...


Muchos perros abandonados en carreteras terminan como " Tobi ", atropellados por los vehícculos.


 Tener una mascota no debería de ser un capricho, tenerlos es una responsabilidad. No los abandones, ellos nunca lo harían.