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miércoles, 29 de junio de 2011

Némesis, el segundo Sol

En la mitología griega se conoce con el nombre de " Némesis " a la diosa de la venganza, la justicia y la fortuna. Justa en castigar a aquellas personas que bajo su mandato desobedecían, a los que se enfrentaban a sus padre o vengar a los amantes despechados por la infidelidad de su pareja. Curiosamente la equivalencia de la diosa romana se llamaba " Envidia ".

La diosa Némesis era juez y verdugo según la mitología griega.

Lo que realmente lleva el caso de este capítulo no es sobre mitología griega o romana, sino del nombre de la supuesta estrella compañera del Sol, conocida con el nombre que poseía esa diosa griega, " Némesis ".

Según algunas hipótesis, dicha estrella estaría moviéndose alrededor del Sistema Solar y comprendería una órbita situada a una distancia de aproximadamente entre 1.500 y 3.000 millones de kilómetros de nuestra estrella.
Sería prácticamente invisible a los observadores y no se ha podido actualmente observar este astro, pero eso no significa que los efectos gravitacionales no se dejen de sentir o influir en nuestro Sistema Solar.
Se calcula que cada 30 millones de años, " Némesis " entraría y saldría de las nubes de Oort, que es la región más exterior del Sistema Solar que tengamos conocimiento, compuesto por miles de millones de lo que llaman los científicos " protocometas ".

Formación de un sistema binario estelar.
La hipótesis de la posible existencia de " Némesis " fue propuesta por un físico llamado Richard Muller, siendo físico de la Universidad de Berkeley.  Posteriormente otros dos científicos, John J. Matese y Daniel P. Whitmire, investigaron y concluyeron que nuestro Sol podría ser un sistema binario, es decir, un sistema de dos estrellas girando una entorno a la otra como por ejemplo sería Sirio. Estos aseguraban que nuestra estrella compartiría compañera y la razón de no ser visible es que esta segunda estrella sería muy pequeña y poco brillante ( posiblemente una estrella denominada enana marrón ), permaneciendo en casi absoluta oscuridad y ser prácticamente invisible en las observaciones astronómicas.

Foto en infrarrojos de una estrella enana marrón.
Esta estrella denominada " Némesis ", podría tener un ciclo de aproximadamente 30 millones de años en torno al Sol y describiría un movimiento parabólico. Actualmente ( según Richard Muller ) podría estar en su lado más alejado y por eso sería imposible su detección por parte de los científicos y se calcula que dentro de unos 15 millones de años volvería a pasar por el punto más cercano a nuestro astro.

Erupción solar captado el 7 de Junio del 2011 ( H. D. )


La teoría de la existencia de " Némesis " tiene algunas lagunas según observo el científico Mike Morgan, de la Universidad de Illinois, porque una simulación por ordenador de la posible órbita y de sus perturbaciónes gravitacionales sobre la nube de Oort y el Sistema Solar no se ajustaban a la realidad según los cálculos que barajaban los anteriores científicos aquí nombrados. Aparte de estos cálculos realizados, también se apoyan la comunidad científica sobre el rastreo del cielo con infrarrojos hecho en aquel entonces por el satélite Iras, que dirigiéndose sobre la zona que posiblemente estuviera esta compañera del Sol, no se encontró evidencia alguna de la existencia de " Némesis ".

Telescopio espacial de infrarrojos Iras
Pero puede darse el caso de que las investigaciones hechas por los científicos Muller, Matese y Whitmire hayan sido erradas y no calculasen realmente la posición actual de esta enana marrón, y la observación del telescopio Iras no haya sido adecuadamente orientado al sitio correcto.
Es posible que lo dicho por Zecharia Sitchin, de un acercamiento al sistema solar de un astro que afirma ser el planeta " Nibiru ", hipótesis sacada sobre la antigua civilización Sumeria que supuestamente describieron su existencia o llegada de este cuerpo celeste, irónicamente no estén mal encaminadas porque pueda tratarse de " Némesis ".
La avanzada civilización Sumeria ( existieron hace más de 5.000 años durante un periodo de 2.500 años ) según la teoría de Sitchin, describieron que un planeta se acercaba al Sistema Solar cada 3.661 años llamado " Nibiru " que significa " lugar que cruza " . Según cuenta en su teoría, en este planeta habitarían una civilización muy avanzada que compartieron conocimientos con antiguas civilizaciones terrestres y el acercamiento de este planeta causaría grandes catástrofes en el planeta por los efectos gravitacionales, pero para la comunidad científica esta teoría no deja de ser imposible, o al menos sobre dicho planeta.

Tablilla sumeria donde se aprecia un supuesto sistema solar.

Esta teoría no es tan absurda si no fuera por la siguiente exposición:

En 1.846 los matemáticos Le Verrier ( francés ) y John Couch Adams ( inglés ) calcularon la existencia del planeta Neptuno y el astrónomo alemán Johann Galle observó posteriormente. Pero tanto Urano como Neptuno presentaban una anomalía gravitacional que los afectaban por un objeto desconocido en el Sistema Solar y en 1.930 el astrónomo Clyde William Tombauhg siguiéndose por esas anomalías descubrió el planeta Plutón.
Lo sorprendente es que la masa que posee ese planeta y su luna Caronte ( descubierta el 22 de Junio de 1.978 y hay varias más diminutas ) es muy pequeña para que afectara con su gravedad a estos gigantes gaseosos,  por lo que se ha barajado la posibilidad de la existencia de otro astro con una mayor masa que provoque dicha alteración gravitacional.


Urano es 14.529  veces más masivo que La Tierra

Neptuno es 17.135 veces más masivo que La Tierra.

Urano y Neptuno distan entre sí 1.634 millones de Kilómetros.

Entre Neptuno y Plutón existe una distancia de 1.430 millones de Kilómetros.

Entre Plutón y la posible distancia media de la nube de Oort es de 69.066 millones de Kilómetros.

Contando con esas inmensas cifras podemos decir que existe un cuerpo celeste relativamente gigantesco que perturba al resto de estos planetas. Los cálculos realizados por los físicos John Matese y Daniel Whitemire, de la Universidad de Louisiana, echan por tierra que tal perturbación sea de " Némesis " sino de otro cuerpo celeste ( más concretamente un planeta ) dentro del cinturón de Oort que puede ser 4 veces el tamaño de Júpiter y que podría tener una masa 2,5 mayor que la de todos los planetas del Sistema Solar juntos.

Representación del cinturón de Kuiper y la nube de Oort.
Sería casualidad que el planeta que describen Matese y Whitemire ( según ellos se encuentra dentro de la nube de Oort ) no fuera detectado de forma indirecta, ya que se trataría de un cuerpo con suficiente gravedad para tener alrededor suyo innumerables fragmentos de distintos tamaños que pueden reflejar algo de luz solar y así ser visible ( en la nube de Oort hay muchos fragmentos de hielo sucio ).
Siendo así, y no ser detectado pero si aproximarse en cálculos sobre la influencia gravitacional de un astro con una masa y tamaño imposible de ver dentro de la nube, cabe la posibilidad real de que tal astro se encuentre en los exteriores y sea mucho más grande y masivo que lo descrito.
Indetectable porque se trate, no de un planeta o una enana marrón, sino de una enana negra. Teóricamente se describen como que fueron estrellas enanas blancas y que consumieron rápidamente su combustible, quedando el resto de un cuerpo frío e invisible ópticamente pero con el efecto gravitacional propio de su composición y tamaño.
Richard Muller afirmaba la existencia de un " Némesis " que estaba en su lado más alejado del Sol y Mike Morgan hizo unos cálculos sobre la supuesta posición según los datos aportados. Cabría preguntarse si dicho cuerpo celeste se encuentre, no en su punto más lejano erróneamente calculado, sino en su punto más cercano. El Sol y nuestro planeta están teniendo actividades muy inusuales y pueda que no sea por casualidad.
Erupción del volcán Cabulco ( Chile ) 22 abril 2015.